Lunataria.
Es extraño leer a Sábato otra vez. Fue hace más de un año, cuando aún necesitaba de esas palabras inquisitivas, urgadoras de lo obvio. Y de lo obviamente escondido, por cierto.
Increíble me es pensar, que yo maquinaba como Juan Castel, el asesino protagonista de la novela "El Túnel". Me esmeraba en recorrer todos los laberintos de mi cabeza. Y tenía la obsesión absurda y no asumida de ser perfecta. Y bien no vale detenerse en este punto.
Sigo siendo inquisitiva, pero a solas. Sábato transcribe esa cualidad de la mente de los que gustan pensar más elaboradamente. Y yo lo amaba, créanme. Aunque al receptor que designo en plural, (con eso de "créanme") posiblemente ni siquiera alcance a singular. Pero por otro lado sé que no es así. Te lo debo haber dicho [que escribiría aquí]. Y por eso me lees. Sé que mi escritura no es de gusto popular. Pues yo no lo soy. Un viejo causa-efecto.
Antes de seguir desdiciendo y re-diciendo lo que explicaba sobre el blog, prefiero proseguir. Sigo siendo así. Analítica. Pero bastante.
No quiero contar las espectativas que tengo sobre mi misma (eso iba a hacer). Sería un adulterio a mi compañía. (Es que no le gusta compartir nuestros secretos. Entenderán, estoy segura).
El lenguaje y sus mecanismos son fascinantes. Te ayudan a crecer. No sé si lo has notado, pero como que ordenan la red sináptica de tu cerebro, y la ilustran con elegancia.
Es limitante. Pero lo ilimitado está en tu cabeza. Sería mucho pedir tener esa información descondensada en letras, y más aún, idéntica a la original y con unas pizcas de corazón.
No. Definitivamente el lenguaje y sus funciones son geniales.
Mi real inspiración... él, Sábato. Pero no quiero escribir como él. De partida, no podría. Por otro lado, no debo.
Y no debo por dos motivos.
Porque resultaría como una prolongación amorfa de lo mismo. Y segundo, porque quiero crear mi propia línea. Aunque tengo que admitir que si no fuera porque lo estuve leyendo hace un par de horas, la vena literaria no la hubiera hallado nunca. Y hubiese tenido que pincharme todo el brazo de la distensión lingüística, hasta dar con unas palabras extasiadas, y faltas de sentido. Que finalmente, me quitarían la razón.
Hola. Te invito a leerme. Quizá haya algo para ti. (Un "ti" pluralizado en todo caso)
Y nada, hasta luego.
Increíble me es pensar, que yo maquinaba como Juan Castel, el asesino protagonista de la novela "El Túnel". Me esmeraba en recorrer todos los laberintos de mi cabeza. Y tenía la obsesión absurda y no asumida de ser perfecta. Y bien no vale detenerse en este punto.
Sigo siendo inquisitiva, pero a solas. Sábato transcribe esa cualidad de la mente de los que gustan pensar más elaboradamente. Y yo lo amaba, créanme. Aunque al receptor que designo en plural, (con eso de "créanme") posiblemente ni siquiera alcance a singular. Pero por otro lado sé que no es así. Te lo debo haber dicho [que escribiría aquí]. Y por eso me lees. Sé que mi escritura no es de gusto popular. Pues yo no lo soy. Un viejo causa-efecto.
Antes de seguir desdiciendo y re-diciendo lo que explicaba sobre el blog, prefiero proseguir. Sigo siendo así. Analítica. Pero bastante.
No quiero contar las espectativas que tengo sobre mi misma (eso iba a hacer). Sería un adulterio a mi compañía. (Es que no le gusta compartir nuestros secretos. Entenderán, estoy segura).
El lenguaje y sus mecanismos son fascinantes. Te ayudan a crecer. No sé si lo has notado, pero como que ordenan la red sináptica de tu cerebro, y la ilustran con elegancia.
Es limitante. Pero lo ilimitado está en tu cabeza. Sería mucho pedir tener esa información descondensada en letras, y más aún, idéntica a la original y con unas pizcas de corazón.
No. Definitivamente el lenguaje y sus funciones son geniales.
Mi real inspiración... él, Sábato. Pero no quiero escribir como él. De partida, no podría. Por otro lado, no debo.
Y no debo por dos motivos.
Porque resultaría como una prolongación amorfa de lo mismo. Y segundo, porque quiero crear mi propia línea. Aunque tengo que admitir que si no fuera porque lo estuve leyendo hace un par de horas, la vena literaria no la hubiera hallado nunca. Y hubiese tenido que pincharme todo el brazo de la distensión lingüística, hasta dar con unas palabras extasiadas, y faltas de sentido. Que finalmente, me quitarían la razón.
Hola. Te invito a leerme. Quizá haya algo para ti. (Un "ti" pluralizado en todo caso)
Y nada, hasta luego.
Con picardía a la demencia: Luna

3 reacciones:
Luna escribes tan... genial.
ame tu final.
me gusto eso de "es duro no coagular un recuerdo" es como... un sentimiento llevado al puro lenguaje cientifico... you're seca :B
te qero =)
Es extraño leer a Luna otra vez (:
con respecto a tu comentario... precisamente de esa entrada lo que mas me gusta es el final, asi que te invito a leerlo. Por alguna razon trato de dejar lo mejor para el final, y si esa entrada tiene algo de inquietante es el final.
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sabato...es... yo he leido las tres novelas (que parten con El tunel siguen con Sobre heroes y tumbas y terminan con Abaddon el exterminador) y un par(dos)de ensayos,aunque tengo 6. Tendria 8 si mis viejos me terminaran de dar los regalos que me deben.
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Ahora que estoy estudiando literatura te podria decir sobre el lenguaje....uf! que sí,que encierra pero crea.
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el otro dia discutiamos sobre eso en clases, al final el profe nos dio la respuesta definitiva: no hay nada nuevo bajo el sol, nada de lo que se cree/escriba es original, todo refiere a todo, todo es intertextual. Y en la ultima clase que tuve con el, un texto muy pequeño analizamos,pero me hizo notar que quiza ese texto contenia un aleph, tan intertextual era...
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esta bonito el poleron de tus sueños
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ya selene,hasta luego
bye
pd: sabato...es...bueno
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