Una mujer.
Somos extrañas las mujeres.
Una tipa con un puro en la mano mira los árboles de un parque. Piensa con repudio en la gente que transita. Y poco le importa si se cae el mundo en ese instante. ¿En qué momento empezó a dejar de importarle? ¿En qué instante la vida se le volvió prescindible?
Esta mujer está asqueada del smog de Santiago, pero fuma porque poco importa. Todo importa poco. ¿Qué haría feliz a una mujer como ésta? ¿Le importará poco si la han de querer?
El cariño hace de lo insípido una obra. Una obra de arte, una obra de amor. Y el amor más que algo meloso, más que poemas, más que un vivir o morir por lo amado, es el sentido que tiene el respirar. Pragmáticamente es un absurdo todo esto. Una parodia de mal gusto. O en último caso un chiste fome. Y, lo único que hace cohabitable al planeta son los lazos afectivos.
Un perro más allá se persigue la cola. La mujer esboza una risa floja, y se siente ligeramente bien. Es inteligente, y sabe reconocer que no está tan mal esto de ser feliz. Entonces recuerda las veces en que fue feliz. O no, casi feliz. Pero inmensamente.
Frente al parque, por una vereda camina un niño. Uno chico, no más de 9 años. Está sucio y tiene la mirada astuta. La mirada dura y zorra. ¿Qué cresta hace un niño de esa edad incrustado en la miseria humana? Eso es para los adultos, eso es para ella. Para ésta mujer de la que hablo.
Y tal vez no está tan equivocada porque, si ella no escupe a la humanidad, ¿quién lo hará?
La gente necesita un escupo en la cara. Y ella quiere encargarse de hacerlo.
Pero ¿de qué conciencia se habla si no hay justicia? Ella ha sido escupida. Y como se siente sucia, se detesta, y se escupe a si misma. Tenemos entonces, la sumatoria de las pellejerías mundanas en una persona, en una mirada, y en la gente que se involucre afectivamente con ella. Porque claro, el intercambio de bienes sentimentales se verá afectado por las ruinas que ella carga. Y como ama (porque ella ama) ve los escombros que se van cayendo, entonces no ama a plenitud y tampoco deja que la amen bien.
Ella necesita. Y necesita y depende de cosas que sabe no han de fallarle. Porque la gente falla. Y lo sabe porque le han fallado y ha fallado muchas veces. Pero, ¿por qué el miedo? En la vida todo es tan impredecible e imborrable... No tiene sentido huir por las laderas y no seguir el camino que estructura el coraje. ¿Coraje?, una charlatanería más, piensa. No se trata de coraje o cobardía. Se trata de desiciones apropiadas. De errores necesarios. De osadía, pasión... pero ¿coraje?
Es hasta fácil ser osado. Basta con anular tu sentido común, tus complejos y actuar. Seguir los impulsos. A algunas personas les cuesta. Pero entre hacerlo y no hacerlo hay un paso.
Entonces, ¿coraje? (se pregunta otra vez la mujer). Ah, se necesita de paciencia.
Es un don no excitante aquel. No va a la par de tus sentidos básicos y no calma a un corazón altanero. Se trata de madurez emocional, psicológica. Y que a la larga, ayuda a ser valiente.
Pero esto es muy complicado, tedioso y... no.
La mujer chupa con concentración máxima el puro. Se lo envió su tío de la Habbana. "Es de los mejores", le habría dicho. Con todo esto piensa, (mientras mira al chico de la vereda), y concluye que las cosas no tienen arreglo. ¿Qué puede hacer una inmunda como ella?
Y ahí, es cuando se odia más. Por lo mismo. Por ser como es. Dizque podría cambiar. ¿Pero la gente cambia? "No, la gente nunca cambia".
Luego el poder analítico se le cansa y la sobrelleva un autodestructismo demoníaco. No quiere saber del mundo, y mejor saca su mp4. Se aburrió de odiarse y deja que la música lo haga por ella. Ahora se deja llevar por la distensión y el tema se cerró con su último pensamiento. Uno que sanjó su búsqueda. Por ahora, al menos.
Se siente resignada y entregada al aire vicioso de la realidad. Como la gente no cambia, y los motivos no son suficientes para matarse, habrá que vivir.
Y resulta que, para personas como ella, éste vivir resignado suele ligarse a malas tendencias.
Llámese hedonismo barato, obsesiones peligrosas, desmotivación extrema, o una mezcla trémula de todos estos factores [que es lo más frecuente].
Acabó el puro y lo tiró al tacho que estaba a su lado. Algo en su expresión enfatizaba urgencia. Se sintió rancia, sola, y perdida. La música influía en su estado, puesto que ni ella misma quería ayudarse. Necesitaba sentir la pena, la rabia, la desolación, el rencor, la autodesmoralización. Influirla con todos los estímulos posibles.
Pero eso ella no se lo contaba. Era un secreto entre su pasado penitente y su futuro condenado. Un acuerdo para hacerla cumplir sus propios designios de desgracia.
Y si, comenzara a ser feliz de nuevo, se encargaría de arruinarlo. Porque eso sería señal de que algo anda mal. Su destino (aunque no creía en él) era ser desdichada. Siempre a lo más, una casi feliz.
No sé, en todo caso, quién le dijo que la felicidad es una quimera. No sé por qué no le han contado que el pasado ya no es suyo. Y que el futuro tampoco le pertenece. Lo único propio es su presente y su inexpugnable pobreza.
Nadie más que ella, asegura que la vida [su vida] es un fraude, una estafa del Dios en que no cree.
En un mundo de infinitas posibilidades, y azares caprichosos de la suerte, sanjar la vida es un absurdo más absurdo que vivir. Incluso si el destino existe. Que fome no jugar a ganar.

1 reacciones:
fly me to the moon
let me sing among those stars...
(8) que linda cancion
(u.u recuerdos)
que penca no apostar a ganar a decir verdad, pero es tan tipico de uno, eso de no creerse el cuento, de no lansarse, de no darse el piquero porque da miedo, pero ahi al frente hay gente haciendolo y uno sabe que no es tan terrible pero igual no lo intenta
una historia de la que siempre hablo: a veces cuando caes vuelas, la historia se llama Miedo a caer, esa es la enseñanza que deja.
"la gente no cambia"
la gente no cambia, se disfraza mejor, se vuelve mas como si misma. Se vuelven expertos en si mismos esos desgraciados.
cuidate
bye!
pd: (8) hold my hand...
;)
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