viernes, 29 de mayo de 2009

Náuseas

Con que...
A la gente le gusta ser opinión.
Y sino, algunos ni eso quieren tener. Pero no sé qué es peor. Todas las cosas han tocado lo sucio, lo turbio. Es inevitable que se interconecten las distintas mierdas globales y las miserias humanas varias. Es heavy elegir un camino y que más encima, sea el mejor de los que se podría haber elegido. Y lo cierto es que, a pesar de que por un trayecto nos vayamos bien, siempre pero siempre dejamos a la intemperie otros. Y ahí es donde queda la madre.
Porque es imposible el mundo ideal, es imposible la bolivariana. La gente es egoísta y eso no va a cambiar a menos que se controlen los genes de todos. Para así venir con talentos innatos, y que hayan ingenieros de una economía inteligente, para que, por primera vez ésta no sea el tornillo que afirme el mundo. Entonces, si así fuera, nos restaría un montón de tiempo a ser mejores personas. Y ¡viva la bolivariana!
Pero, ¡un momento! Esa es una quimera científica. Un futurismo contruido en el aire.
¿Tanto es así que no se puede hacer nada más grande? La humanidad y la naturalidad de la vida es ser una balanza con ángulos exraños. Desde que el tiempo es tiempo y la tierra es tierra. Ya sea de los pobres dinosaurios o de un Adán en pelota, hasta ahora. Y podría llegar a asegurar que también hasta mañana. Dudo que la realidad de repente se haga un ideal virtual.
Y claro, si uno mira hacia atrás, todo era peor. Ahora hay cosas que te hacen sentir y saber inviolentable. Pero antes, una mujer era el complemento del estropajo o la conjunción que cohesionaba una orden de limpieza. Y... para qué hablar. Bien es sabido el pasado asqueroso. Y para eso no hay que ir tanto atrás.
Ahora se trata de una barbarie hipócrita. No menos. En Chile se hace ahora un poco más obvio con la crisis económica, pero... sigue siendo hipócrita.
Todo es negocio. Es un asco.
Que guerra, que logias, que contrabando, que torturas, que secuestros, que violaciones, que robos, que mentiras (¡y qué mentiras!), que corrupción, que contaminación, que tretas, que terrorismo, que pobreza, genocidios.
Que mundo más asqueroso y cruel. Y que sucio está todo. Que triste pensar que estamos todos parados sobre tierra bañada en sangre. De un planeta, que más encima, está con alerta amarilla.
Lo bueno es que queda el futuro, la tierra y los buenos sentimientos. Amén al optimismo.
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Igual, lo mejor que puedo hacer ahora es irme a estudiar. Supongo que es una de las mejores cartas de mi baraja.-
Au revoir.

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